Tatu

If life gives you Lemons...

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"Don’t know which way to turn.
Every trifle becoming big concerns.
All this time you were chasing dreams,
without knowing what you wanted them to mean.

So how’s it gonna be?
When it all comes down you’re cycling trivialities…”

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Los cronopios tienen conductas de poetas, de asociales. Pierden la cabeza cuando se enamoran; dejan de escribir en el papel, y comienzan a escribir poemas en todas partes. ¿Qué hace un cronopio cuando se enamora? Pierde la cabeza, eso, y se dedica a cortar margaritas. Cuando a un cronopio le rompen el corazón, llora un poco, y luego un poco más. Se sabe “desdichado y húmedo”. Pero mientras llora, piensa en que a todos alguna vez les rompen el corazón. En que enamorarse significa también llorar un poco. Y que a diferencia de los famas, el cronopio llora cuando tiene ganas, y como tiene ganas, llora un poco más… 
Por el contrario, cuando una fama se enamora lo anota minuciosamente en una libreta. Lo anota minuciosamente sin olvidar escribir la fecha y la hora en que se enamoro. Lo anota minuciosamente. Compra rosas. Seis. Siempre seis. Y las regala.

Una fama jamás se enamora de un cronopio. Los famas solo se enamoran de famas.

Cuando a un fama le rompen el corazón, decide que el amor es cosa de cronopios. Corta minuciosamente la hoja de su libreta en la que había escrito “me enamoré” y la envuelve de pies a cabeza en una sábana negra y la coloca parada en una pared con un cartelito que dice: “cuando creí (erróneamente) que una fama podía enamorarse”. 

Y, por supuesto ¿Qué hace un cronopio encubierto cuando se enamora? 

Pierde un poco la cabeza, pero lo disimula. Lo anota en una libreta minuciosamente, luego olvida la libreta y lo anota en todas partes. No usa reloj, porque no lo entiende. Pero si usara y lo entendiera, olvidaría como usarlo. No corta margaritas pero se tienta. No compra rosas. Se las roba y las regala. No dibuja en libretas, pinta al oleo y se llama a sí mismo: artista.
Un cronopio encubierto jamás se enamora de una fama. Los cronopios encubiertos solo se enamoran de cronopios. Los famas son tentaciones pasajeras.
Cuando a un cronopio encubierto le rompen el corazón, bebe whisky salado sentado en algún barecito donde nadie lo conozca. Fuma tabaco caro. Y decide que prefiere ser fama.

Por último: las esperanzas. Éstas representan las clases bajas de la sociedad, a la espera. Vale recordar que la esperanza es lo único que queda dentro de la caja cuando escapan de ella los males en el mito de Pandora. Pero lo que es un mal es la espera, su apatismo. Mientras los famas bailan Tregua Tregua los cronopios y los esperanzas bailan ESPERA, que es el baile de ellos, y se enojan mucho por las raras costumbres de los famas. Las esperanzas se enamoran, pero en secreto; no se sienten desdichados cuando les rompen el corazón, siguen esperando a su encuentro con el amor. Cuando se enamoran piensan que no es real y esperan a que termine. No hay mucho que decir de ellas; no caben muy bien en el mundo del cronopio. 

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I spent all day yesterday conducting poetic symphonies in my head. I spent all night destroying them with dreams.